Enseñarle a rezar a un niño es uno de los regalos más grandes que un padre puede dar. No requiere ser experto en teología — requiere ser honesto, constante y cercano.
Por edades:
0-3 años: El niño no entiende las palabras pero sí el ambiente. Reza en voz alta frente a él. Que vea cómo se hace la Señal de la Cruz.
3-6 años: Enseña la Señal de la Cruz, el Padrenuestro y el Ave María con gestos y repetición. A esta edad aprenden por imitación.
6-9 años: Explica el significado de cada oración. Introduce el examen de conciencia sencillo antes de dormir: '¿Qué hice bien hoy? ¿Qué hice mal? ¿Por quién quiero rezar?'
9-12 años: Introduce el Rosario explicando los misterios. Deja que el niño guíe la oración familiar algún día.
Adolescentes: No impongas — acompaña. Invita, no obligues. Un adolescente que ve a sus padres rezar de verdad tiene más posibilidades de mantener la fe.
El Concilio Vaticano II: 'La familia es la Iglesia doméstica' (Lumen Gentium, 11). Los padres son los primeros evangelizadores de sus hijos.
Fuentes: CCC 2685; Lumen Gentium 11; Juan Pablo II, Familiaris Consortio, 59-62.