No adoramos a María. La adoración pertenece solo a Dios. A María le damos veneración — un honor especial por su papel único en la salvación. Esta distinción fue clarificada por los Padres de la Iglesia desde el siglo IV.
¿Qué hacemos cuando le 'rezamos' a María? Le pedimos que interceda por nosotros ante su Hijo. Es exactamente lo mismo que cuando le pedimos a un amigo que ore por nosotros — solo que María está ante Dios en cuerpo y alma, su intercesión es perfecta y su amor por nosotros es de madre.
Base bíblica:
En Caná (Jn 2:1-11), María intercede ante Jesús por los esposos que se quedan sin vino. Jesús responde a su petición aunque 'su hora no había llegado.' Es el primer milagro registrado en el Evangelio de Juan, y sucede a petición de María.
Isabel proclama: 'Bendita tú eres entre todas las mujeres' (Lc 1:42). María dice: 'Me llamarán bienaventurada todas las generaciones' (Lc 1:48).
El Concilio Vaticano II, en la Constitución Lumen Gentium, dedica todo un capítulo a María como Madre de la Iglesia y modelo de fe.
Fuentes: Jn 2:1-11; Lc 1:42-48; Jn 19:26-27; CCC 963-972; Lumen Gentium, cap. VIII (1964).