El Gloria Patri es una de las oraciones más antiguas del cristianismo. Fue adoptada en su forma actual en el siglo IV, tras el Concilio de Nicea (325 d.C.), como respuesta a la herejía arriana que negaba la igualdad del Hijo con el Padre.
Al decir 'Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos', la Iglesia afirma que las tres Personas de la Trinidad son coiguales y coeternas. No es una oración de petición sino de pura alabanza.
En el Rosario se reza al final de cada misterio. Es el sello de alabanza trinitaria que cierra cada oración.