La Iglesia no vive el tiempo de la misma manera que el mundo. Mientras el año civil comienza el 1 de enero, el año litúrgico comienza en el Adviento — cuatro domingos antes de Navidad. Este calendario no es arbitrario: es un camino anual que nos lleva a revivir toda la historia de la salvación, desde la espera del Mesías hasta la venida del Espíritu Santo.
El Concilio Vaticano II enseña que a lo largo del año la Iglesia 'despliega todo el misterio de Cristo, desde la Encarnación y la Natividad hasta la Ascensión, Pentecostés y la expectativa de la bienaventurada esperanza' (Sacrosanctum Concilium, 102).
El año litúrgico tiene seis tiempos:
•Adviento — espera y preparación
•Navidad — celebración del nacimiento
•Tiempo Ordinario (primera parte)
•Cuaresma — penitencia y conversión
•Pascua — celebración de la Resurrección
•Tiempo Ordinario (segunda parte)
Cada tiempo tiene su color litúrgico:
•Morado/violeta — Adviento y Cuaresma (penitencia, espera, conversión)
•Blanco/dorado — Navidad y Pascua (alegría, gloria, pureza)
•Verde — Tiempo Ordinario (esperanza, crecimiento)
•Rojo — Pentecostés y mártires (fuego del Espíritu, sangre)
•Rosa — tercer domingo de Adviento y cuarto de Cuaresma (alegría intermedia)
Fuentes: Sacrosanctum Concilium 102-111 (1963); CCC 1168-1173.