El Tiempo Ordinario

El Tiempo Ordinario ocupa la mayor parte del año litúrgico — 33 o 34 semanas en total, divididas en dos períodos: uno breve entre Navidad y Cuaresma, y otro largo entre Pentecostés y el Adviento.

Su nombre puede llevar a confusión: 'ordinario' no significa 'aburrido' sino que viene del latín ordinalis (ordenado, numerado) — las semanas se numeran del 1 al 34.

El color del Tiempo Ordinario es el verde — símbolo de esperanza, crecimiento y vida. En este tiempo la Iglesia no celebra un misterio particular de Cristo sino el conjunto de su vida y su enseñanza.

Es el tiempo de la vida cristiana cotidiana: el trabajo, la familia, el servicio, la oración de cada día. El Tiempo Ordinario nos enseña que la santidad no es solo para los grandes momentos — es para el lunes, el martes y el miércoles también.

Las últimas semanas del Tiempo Ordinario tienen un carácter escatológico — miran hacia el final de los tiempos. La última fiesta es Cristo Rey del Universo, que celebra la soberanía universal de Cristo sobre toda la creación.

Fuentes: CCC 1163-1165; Sacrosanctum Concilium 102.