Oración al Ángel Guardián

Ángel de Dios, que eres mi custodio, pues la bondad divina me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, dirígeme y gobiérname. Amén.

Reflexión

La Iglesia enseña que cada persona tiene un ángel guardián desde su nacimiento. Esta oración, una de las más antiguas del catolicismo, es el modo de recordar esa presencia invisible que nos acompaña. Rezarla al mediodía — en el punto medio del día — es una pausa para recordar que nunca estamos solos, que hay una presencia que nos guarda incluso cuando no la sentimos.