Señor Dios, hoy me visto con tu armadura. Me ciño con el cinturón de la verdad: que ninguna mentira tenga poder sobre mi mente. Me pongo la coraza de la justicia: protege mi corazón de toda culpa y de todo pecado. Calzo mis pies con el Evangelio de la paz: que dondequiera que vaya, lleve tu paz. Tomo el escudo de la fe: que ninguna duda, miedo o tentación me derrumbe. Me pongo el yelmo de la salvación: protege mi mente de todo pensamiento que me aleje de ti. Empuño la espada del Espíritu, que es tu Palabra: que tu Palabra viva en mí y sea mi defensa. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.