Nuestra Señora del Buen Consejo
Esta devoción tiene su origen en Génazzano, Italia, en 1467: el 26 de abril apareció misteriosamente en la iglesia agustiniana un fresco de la Virgen con el Niño de extrema delicadeza artística. El Papa Pablo II investigó el hecho y lo autenticó. León XIII extendió la fiesta a la Iglesia universal en 1903, siendo especialmente devoto de ella.
Se celebra
Advocación mariana del siglo XV.