San Narciso de Jerusalén
Narciso fue obispo de Jerusalén a finales del siglo II. Se distinguió por su santidad y sus milagros — entre ellos convertir agua en aceite para las lámparas de la Vigilia Pascual. Fue víctima de calumnias graves que lo llevaron a retirarse al desierto. Regresó cuando sus calumniadores sufrieron castigos providenciales. Murió con más de 116 años.
Se celebra
Ejemplo de paciencia ante la injusticia.